NI UNA MÁS. NUNCA MÁS

Por: Leidy Arias – @LeidyAriasT

Las acciones o conducta basada en género que pueda causar muerte, daño o sufrimiento físico, sexual y psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado, es la definición de la violencia basada en género.

Ya había pedido en esta columna a las autoridades de Rionegro “acciones concretas para que se elimine todo tipo de violencia contra nuestro género”, es preocupante la inmovilidad de quienes tienen hoy en sus manos atender los casos y darles trámite.

Poner a la víctima de un lado a otro y a la espera de documentos, citas o llegar a pedirles que desestimen sus denuncias porque “parecen infundadas o simplemente para el funcionario la conducta no reviste gravedad” es de por si alentar la violencia y dejarla ad portas de la impunidad.

La incapacidad del Estado para prevenir las violencias contra la mujer es manifiesta, un reciente estudio hecho en Rionegro deja ver que la mayoría de casos reportados de violencia de género, se ejercen sobre las mujeres mayores de 18 años. Por tipo de violencia según la edad, la mayoría de casos de violencia sexual es ejercida sobre las mujeres menores de edad y la violencia física es más frecuente en mujeres adultas.

“Sobre el lugar del incidente, es indiscutible que el escenario donde más ocurren las violencias contra las mujeres es en el interior de la vivienda, seguido de violencias en la vía pública”, según el informe presentado por la Asociación de Trabajadores de los Hospitales, Clínicas y Consultorios ANTHOC.

Dijo el mismo estudio que a juicio de las mismas mujeres, “las instituciones no son operantes, consideran que los funcionarios desconocen las rutas de atención, aunque atiendan la queja, no saben a dónde redirigir la víctima”.

Es urgente que se dedique un lugar, oficina o dependencia específica donde las mujeres puedan pedir orientación en asuntos de las mujeres o sobre las violencias de género, dado además que el acceso a la justicia y su eficacia, es de trámites muy largos y no logran resolver de fondo el problema, “esto desanima a las mujeres a que denuncien”.

Mientras se ofrece la debida atención, se atiende diligentemente y se dan soluciones, -con menos problemas a quienes sufren maltrato o violencia de género-, se requiere de funcionarios más capacitados y sensibles en las dependencias encargadas.

Y a quienes sufren en silencio, hacerles el llamado a tomar la decisión y dar el paso. Denunciar a tiempo y evitar situaciones lamentables como la pérdida de una vida o las consecuencias que perduran en el tiempo.

¡Adelante pues mujeres!